Imagina que diriges una empresa familiar que generó millones durante décadas. Un día, la pandemia, una crisis económica o un problema de liquidez te pone contra la pared: no puedes pagar a proveedores ni empleados. ¿Es el fin? No necesariamente. Existe una rama del derecho diseñada precisamente para estos momentos críticos: el derecho concursal.
En México, más de 60,000 empresas cerraron solo en 2020 según el INEGI. Muchas pudieron haberse salvado si sus dueños hubieran conocido los mecanismos de protección que ofrece la legislación concursal. Este sistema legal no solo impacta a empresarios, sino a abogados, contadores, administradores y cualquier profesional que trabaje con organizaciones.
¿Qué es exactamente el derecho concursal?
El derecho concursal es la rama del derecho mercantil que regula los procedimientos cuando una empresa o persona física con actividad empresarial no puede cumplir sus obligaciones de pago. En términos simples: es el conjunto de reglas que determinan qué pasa cuando alguien no puede pagar sus deudas y cómo se protegen tanto al deudor como a los acreedores.
A diferencia de lo que muchos piensan, el objetivo principal no es liquidar la empresa, sino intentar salvarla mediante la reestructuración de sus deudas. La Ley de Concursos Mercantiles en México establece dos procedimientos fundamentales: el concurso mercantil preventivo (antes de caer en insolvencia total) y el concurso mercantil para resolver la crisis ya declarada.
Este sistema busca equilibrar intereses aparentemente opuestos: que el deudor tenga oportunidad de recuperarse sin que los acreedores pierdan todo su dinero. Es un delicado balance que requiere conocimientos especializados para navegarlo exitosamente.
Los pilares del sistema concursal mexicano
El derecho concursal se sostiene sobre principios que todo profesional relacionado con el ámbito empresarial debería comprender:
Conservación de la empresa
El primer objetivo es mantener viva la unidad productiva. ¿Por qué? Porque una empresa en funcionamiento genera empleos, paga impuestos y puede eventualmente saldar sus deudas. Cerrarla beneficia a nadie: los trabajadores pierden su fuente de ingresos, los acreedores recuperan menos dinero y la economía pierde un agente productivo.
Por eso, la ley establece periodos de protección donde se suspenden las ejecuciones individuales de acreedores, dando a la empresa respiro para reorganizarse. Este mecanismo ha permitido que corporativos como Mexicana de Aviación o Grupo Elektra (en diferentes momentos históricos) intentaran reestructurarse en lugar de desaparecer abruptamente.
Protección colectiva vs. ejecuciones individuales
Imagina que una empresa debe dinero a 50 acreedores. Si cada uno demanda por su cuenta, los primeros en llegar se llevan todo y los últimos pierden completamente. El derecho concursal detiene esta "carrera" y establece que todos los acreedores sean tratados bajo reglas comunes, respetando el orden de prelación legal.
Esto significa que trabajadores cobran antes que proveedores, y estos antes que accionistas, por ejemplo. Es una distribución equitativa según categorías de créditos establecidas en la ley.
Transparencia y supervisión judicial
Todo procedimiento concursal ocurre bajo supervisión de un juez especializado y con la intervención de un conciliador o síndico (profesional certificado que administra el proceso). Se publican edictos, se convocan juntas de acreedores y se toman decisiones colegiadas. Esta transparencia evita que el deudor oculte activos o que un acreedor poderoso abuse de su posición.
¿Por qué esto te importa aunque no seas abogado?
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Si trabajas con empresas, entiendes de finanzas o aspiras a puestos directivos, el derecho concursal te afectará directa o indirectamente. Aquí algunos escenarios reales:
- Eres proveedor de una empresa en concurso: Necesitas saber cómo registrar tu crédito, qué documentación presentar y cuándo podrías recuperar tu dinero.
- Administras una empresa en crisis: Reconocer las señales tempranas de insolvencia y conocer la opción de un concurso preventivo podría salvar tu negocio antes de que sea tarde.
- Eres contador o auditor: Detectar indicios de insolvencia es parte de tu responsabilidad profesional, y entender las implicaciones legales te convierte en un asesor más valioso.
- Trabajas en banca o finanzas: Evaluar el riesgo de crédito implica conocer qué pasa con tu dinero si el deudor entra en concurso mercantil.
Además, el derecho concursal conecta con otras áreas: derecho laboral (protección de salarios), fiscal (tratamiento de deudas tributarias), administrativo (permisos y licencias durante el concurso) y civil (contratos afectados por la insolvencia). Es una materia transversal que enriquece la comprensión del funcionamiento empresarial real.
Casos que cambiaron las reglas del juego
La historia reciente de México está marcada por concursos mercantiles emblemáticos. Mexicana de Aviación entró en concurso en 2010 y, aunque finalmente no logró reactivarse, el proceso permitió entender las complejidades de reestructurar una empresa con miles de empleados y activos estratégicos como slots aeroportuarios.
Otro caso relevante fue el de Comercial Mexicana en 2008, que enfrentó una crisis por derivados financieros mal gestionados. Mediante un proceso de reestructura fuera de tribunales (pero inspirado en principios concursales), logró renegociar deudas y eventualmente venderse a Soriana de manera ordenada, protegiendo empleos y recuperando valor para acreedores.
Estos casos demuestran que el conocimiento técnico del derecho concursal puede marcar la diferencia entre la extinción caótica de una empresa y su transformación ordenada o supervivencia restructurada.
El futuro del derecho concursal: tendencias emergentes
La pandemia de COVID-19 aceleró cambios en la materia. Muchos países, incluido México, implementaron medidas especiales para facilitar reestructuras sin llegar al concurso formal. Se habla de procedimientos híbridos, negociaciones extrajudiciales supervisadas y uso de tecnología para agilizar trámites.
Además, crece la especialización en subcampos: concursos transfronterizos (empresas con operaciones en varios países), insolvencia de personas físicas con actividad empresarial, y concursos de grupos empresariales. El profesional que domine estos temas tendrá ventaja competitiva clara en un mercado laboral cada vez más exigente.
Construyendo bases sólidas para especializarte
Si este campo ha despertado tu interés, es importante reconocer que el derecho concursal es una especialización que requiere primero dominar fundamentos amplios del derecho mercantil, civil y procesal. No es una materia aislada, sino la culminación de conocimientos en diversas ramas jurídicas aplicados a situaciones empresariales complejas.
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El camino hacia la especialización en áreas complejas como el derecho concursal comienza con una formación universitaria sólida que desarrolle pensamiento jurídico, capacidad analítica y comprensión sistémica del derecho. Solo sobre esos cimientos es posible construir verdadera expertise en campos tan demandantes y estratégicos.
